Música y cine: Carlos Cossi lanzó y presentó Cinemascope -
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Música y cine: Carlos Cossi lanzó y presentó Cinemascope

Música, cine, melodías y letras que sugieren imágenes. Así el músico Carlos Cossi ha dado vida a un álbum y un show en vivo singular, que dio largada el 15 de agosto en la Hugo Balzo. Conversamos sobre este hecho y más, en la siguiente nota.

¿Por qué Cinemascope?

CC: Yo soy amante del cine, y las canciones que hago parecen partes de películas. Es lo que la gente me dice cuando escucha las canciones. Entonces inevitablemente esa es una razón. La otra es que el disco se fue gestando así de alguna manera. No lo pensamos con anticipación, iba siendo como una escena de la misma película. Y por último, cinemascope era un sistema de pantallas en la década del 50 en Estados Unidos, vendría a ser un antecedente a todo lo que tenemos en nuestras casas hoy en día. El sistema fracasó porque era tan ancho que a la gente le molestaba estar mirando. El disco tiene justamente una mirada amplia, nada minimalista, muy maximalista. Ni bueno ni malo, pero entonces la idea de una mirada amplia de cinemascope es justamente eso.

Ustedes tienen una muy buena calidad de trabajo en cuanto a organización, producción, sonido. ¿Cómo manejan ese trabajo en equipo al ser tantos para que no se piedra ningún detalle?

CC: Bueno, no es fácil. Requiere de muchas reuniones, dar con la gente adecuada. Nosotros trabajamos en equipo, pero además somos todos muy abiertos, es decir, yo planteo líneas generales, pero no soy Prince, que decía todo lo que había que hacer. Yo soy una persona limitada y me gusta rodearme de gente que me tire ideas y me enriquezca. En todos los aspectos, ya sea artístico u organizativo es un trabajo en equipo. La suerte es que he encontrado gente que es capaz de jugar ese juego en equipo.

¿Cuál es el mensaje que buscás dejar con tus canciones? Ya que trabajás mucho de manera abstracta y jugás mucho con la imaginación.

CC: Sí, justamente la idea del mensaje es un poco peligrosa a veces, porque la canción o el arte puede quedar subsumido a una idea política, cultural, religiosa o lo que fuera. Lo más lindo del góspel no es la letra, ¿no? Sino que es la forma en la que cantás, justamente lo que no tiene un mensaje muy específico. A todos nos gusta el góspel pero no todos somos protestantes. Entonces yo trato de no caer, no me gusta instrumentalizar el arte a favor de ningún tipo de mensaje político, lo que creo es que hay que ser abiertos. Hay que dejarle espacio al que escucha, no darle todo digerido. Por eso escribo también con imágenes, no me gustan las consignas.

¿Por eso trabajás también con lo que es la contradicción y la ambigüedad?

CC: Totalmente, porque ese es el nutriente. Metodológicamente te ayuda mucho a no caer justamente en eso que la gente dice: “¡ah, ya se lo que me estás queriendo decir!”. En la primera estrofa ya me aburrí, o sea, no me estás diciendo nada de mi vida, no puedo interpretarlo de una manera personal. Pero al mismo tiempo cuando hacés eso tenés que tener cuidado de no irte para el otro extremo y hacer un arte totalmente vacío donde no plantea ningún dilema, donde no te hace sentir nada nuevo ni mirar las cosas de forma diferente. Entonces hay que encontrar un equilibrio, muy difícil, entre la ambigüedad y hablar sobre el mundo.

Además, componés mucho a nivel de melodía. ¿Cómo es esa dinámica? ¿Primero la melodía, después la letra? ¿Cómo te manejás?

CC: No, la melodía. La melodía para mí es el alma de la música, entonces yo siempre estoy todo el tiempo componiendo melodías. La letra por lo general viene después, salvo excepciones donde tengo un título. Por ejemplo, Taxi y Amateur. Me gustaban las palabras, y a raíz de ellas surgió cada canción. Pero la gran mayoría de las veces son melodías que en ocasiones hasta las puedo cantar en una mezcla de inglés con castellano, pero digo, acá hay una melodía interesante, no es común o se sale de lo normal o me identifico, entonces ahí empiezo a pensar con qué temática puede ir.

Personalmente luchaste mucho como compositor porque no te conformaban las letras que escribías. ¿En este disco se puede decir que estás conforme al 100%?

CC: Nunca uno está al 100%, es imposible, y eso es un poco la vida del artista, tratar de superarse y mirar para adelante, no pensar que ya hizo su mejor trabajo. Pero en este disco estoy bastante satisfecho, estoy muy contento con el disco. No encuentro una canción que diga: “pasala, pasala”. O cada vez que viene una parte de una letra decir: “no la quiero cantar”. Eso sí es la primera vez que me pasa.

Mezclás mucho lo que es lo urbano con la naturaleza. ¿Creés que es una mezcla necesaria?

CC: No, uno vive un poco en la ciudad y un poco en la naturaleza, no somos unos bichos de ciudad o bichos de naturaleza. Entonces un poco explorar ese doble amor con el que tenemos que convivir que afecta a la vida diaria y cotidiana. Esto no es algo abstracto. Si la ciudad no tiene vida te ponés deprimente, y si hay una tormenta horrible y no podés disfrutar de la naturaleza también te molesta. Una puesta de sol te emociona, entonces bueno, trato de pensar la totalidad, haciéndome cargo de que son cosas contradictorias. A veces uno ama más la ciudad y puede terminar odiando el campo y viceversa. No quiero cerrar todo diciendo que el mundo es lindo con campo y ciudad. Hay problemas. A veces hay cosas que no me gustan nada del mundo del campo. Yo soy más de ciudad, toda la vida, pero me doy cuenta de que hay cosas en la naturaleza que pueden resultar muy impresionantes. De hecho la ciencia está basada en muchas cosas de la naturaleza.

‘’7 Vidas’’ es el tema de difusión que está sonando. ¿Qué nos podés contar particularmente de este tema?

CC: Yo por 10 años dejé la música. Por algunos sobresaltos familiares, laborales, cosas que no da para entrar en detalles, pero creo que habla un poco de esos altibajos que viví y también esto que decíamos de los contrarios. Asumir que la vida es diversidad y por eso la canción dice: ‘’En el medio de la nada por el centro de una gran ciudad”. A veces una ciudad desierta puede ser el medio de la nada. A veces yo en Montevideo me siento en el medio de la nada, voy a Buenos Aires y me siento en el medio de todo, pero también a veces me agota. Entonces esta canción es eso: uno vive muchas vidas en una, y uno debería no sentirse mal por eso.

El show que elegiste para presentar el álbum es un show multimedia. Un formato que mezcla música y cine. ¿De qué se trata esta puesta en escena?

CC: Es una especie de experimento y estamos viendo en qué medida trabajar ciertas imágenes que reflejan este clima cinematográfico puede mejorar la experiencia musical. No estamos acá queriendo distraer a la gente, no va por ahí. Todo trata de amplificar las cosas que plantean las canciones. A veces tenemos éxito y otras no. Como todo experimento. Pero justamente esa es la idea: trabajar la intersección entre la música y el cine sin transformar al cine en un juguete. Tampoco las luces, las luces tratan de generar clima. Todo apuntando a que la canción sea lo más importante. La canción y la experiencia musical global.

Florencia Araújo.