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Entrevista con César Martínez: Delanuka en Viaje sin retorno

Pasaron 30 años para que una de las bandas más revolucionarias de la década de los 80′ vuelva a subirse a los escenarios. Delanuka vuelve y vuelve con todo, y a raíz de ello charlamos con César Martínez, en la comodidad de la sala, sobre lo que fue, es y será este proyecto repleto de virtuosismo.

Delanuka se formó en el año 1988. ¿Cómo se le dio vida a la banda?

Nosotros ya nos conocíamos. Yo tocaba en un grupo que se llama Luz roja, y en determinado momento Carlitos tocó con nosotros, Coco grabó teclados… había una conexión. Incluso yo le había puesto nombre a un grupo de Coco que se llamaba Los Suitos. Por otro lado, mi hermano tocaba con Taquini y con Carlitos en un grupo de jazz rock de una intensidad muy impresionante, que se llamaba Salario mínimo, el cual era totalmente instrumental. A raíz de eso Carlitos se juntó con Taquini, con ganas de hacer algo más cantado, más cerca del rock y del pop convencional, pero con raíces de jazz latino, y con una muy fuerte influencia de los Fatto (Fattoruso) y de Rada, y así se formó Delanuka, Carlitos y Taquini nos llamaron al resto.

Empezamos tocando en un festival que se llamaba Parque Rock-Do, que se hizo en la explanada del Museo Nacional de Artes Visuales. El director se horrorizó tanto ante ese recital que duró dos días, que hizo todo ese jardín de estatuas que hay ahora para que no se pudiera hacer más en ese lugar (risas). De ahí en más terminé de lleno en Delanuka, porque consideraba que había un espectro más amplio de cosas para hacer, como fusionar pop, jazz, acústicos, solos de instrumentos y de voces, trabajando mucho lo que son los arreglos, para brindarle al público la mejor música posible. En ese sentido, Coco Fernández era un hombre con un conocimiento muy profundo con respecto a lo musical y con una inteligencia increíble.

¿Cómo surge el nombre de la banda?

Nosotros usábamos neologismos que no eran de uso popular en ese entonces. Como “de una”, o ‘’al toque’’. Entonces de ahí a que el nombre se lo hayamos puesto con ‘’K’’. Creo que es propio de eso, de los neologismos que usábamos. También el nombre era como una señal para los entendidos. Cuando nos preguntaban por qué le habíamos puesto ese nombre a la banda, respondíamos que había que estar muy loco para encarar un proyecto creativo en Uruguay. Ahí resaltamos otro de estos neologismos, es más, si repasás las letras de Delanuka te das cuenta de que está lleno de un montón de palabras que a lo mejor no eran tan comunes como lo son ahora.

¿Hasta qué año tocaron sin interrupción?

Hasta 1992. Ese año sacamos un disco que se llama Viaje sin Retorno, y ahí alguno de los integrantes del grupo ya estábamos tocando con Mariana Ingold y Osvaldo Fattoruso. En ese entonces, el grupo de Osvaldo y Mariana se juntó con La calenda, que era el grupo del Lobo (Núñez), y éramos 26 que nos fuimos de gira por el estado de Aragón. Varios integrantes se quedaron allá y así fue: un Viaje sin retorno. Después no pudimos volver a juntarnos. En 2005 hicimos una pequeña juntada pero no tuvo mucha trascendencia, sólo quedó una grabación de eso.

Ustedes tienen dos álbumes, pero con una particularidad. El primero, que es Montevideo Mata, está en vinilo, y el segundo, que es Viaje sin Retorno, lo encontramos solamente es cassette. Estos materiales se van a reeditar. ¿Cómo lo vienen trabajando?

Ya están prontas las remasterizaciones. Yo me reencontré con esa música y hay cosas que parecen que las escuchara por primera vez. Me asombro. Parece otra cosa, otra persona que está cantando. Además, el primero salió en vinilo y cassette, pero el segundo fue cuando ya había cerrado la fábrica que hacía los vinilos acá en Uruguay, y solo artistas que vendieran muchísimos discos podían sacar CD. Así que el segundo disco salió solo en cassette, y ahora sí va a salir en CD y también en formato digital.

¿Siguen bajo la línea de cuidados no sólo en lo instrumental, o en los solos vocales, sino también en lo que tiene que ver con la parte técnica y producción, o trabajan de una manera más relajada?

Ahora estamos igual de preocupados, y más con la preocupación de todas estas cosas que trae la vejez (risas). Siguiendo a la pregunta, nos basamos en los arreglos de esa época, pero tocados de una manera diferente.

Delanuka es una forma transicional que descubre la música uruguaya, y tuvo una fuerte influencia en los grupos que actualmente cuidan la calidad musical. ¿Por qué creés que fueron y son referentes?

Son cosas que me ha dicho gente que yo respeto y hasta admiro, y me resulta algo emocionante. Es algo que no puedo creer. Por ejemplo, vienen y te tocan un solo de bajo y te das cuenta de que le pusieron mucha cabeza a lo que escucharon y que realmente lo escucharon intensamente. Es muy fuerte eso. Nosotros ensayábamos arrajatabla dos veces por semana, hubiera o no hubiera toque y por eso sonábamos.

Anteriormente me comentabas sobre la formación inicial. ¿De la actual que me podés contar?

Está Carlos Quintana en guitarra, que es también de la formación original. Está Marcelo Taquini Núñez en el bajo, también de la formación original. Estoy yo, César Martínez en voz. En la original estaban Nicolas Arnicho en batería y Coco Fernández en teclado, pero después, Carlos empezó a tocar con Jaime Roos, entonces entró Guillermo Hill también en la guitarra, y cuando se fue Nicolás entró Ricardo Gómez y el Lobo Núñez en percusión, que para nosotros fue una cosa impresionante. Antes ensayábamos en la casa del Lobo, que yo lo llamaba La Mezquita y a este lugar maravilloso que también es del Lobo (donde tiene su taller y puedo decirte que acá se construyen los mejores tambores del mundo) lo llamo La Basílica.

El 22 de setiembre vuelven en La Trastienda, con la intención de realizar un homenaje festejando la vida de Héctor Coco Fernández, quien fue tecladista de la primera formación. ¿Cómo viven esto de volver, pero de una manera distinta?

Así es, y también un homenaje a nuestra generación. Y a una parte del rock de aquel entonces que no figura en las enciclopedias, pero que estaba y sonaba, y sonaba fuerte. Con respecto a cómo vivimos el volver, pero de una manera diferente, no sabría decirte. Sí con mucho trabajo, también con la intención de explicar de qué se trata. Nosotros sacamos el último disco y no volvimos a tocar, lo presentamos y nos fuimos. Eso no se hace, tendríamos que haber defendido ese disco.

¿Nos vamos a encontrar con el mismo estilo musical o tuvieron algunas variantes?

Nosotros no somos los mismos, cuando volvés no sos vos, y el lugar también cambió. A modo de ejemplo, solo el hecho de que esté Montemurro en los teclados, eso ya cambia. La cabeza te cambia.

¿Sentis que identifican al público uruguayo?

Yo creo que hay una generación que sí se puede identificar, y espero que generaciones más chicas encuentren en la letra y en la intención musical un mensaje positivo. Buscamos dejar un mensaje para que la gente crea en sus sueños, que le den para delante. Hay un mensaje positivo en las letras sin dudas, como también hay letras de amor. Para que te llegue el mensaje no podés separar la letra de la música, son cosas que van muy juntas. Había mucho cariño en lo que hacíamos.

Florencia Araújo.