"Canto por los que no están cantando": entrevista con Diego González -
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«Canto por los que no están cantando»: entrevista con Diego González

Foto: Ignacio Viera

Diego González

Diego González editó UNO, su disco solista debut, y en 2018 se transformó en el mejor artista nuevo de los Premios Graffiti en su última edición. Ahora, el próximo jueves 8 de noviembre en la Sala Hugo Balzo del Auditorio Nacional del Sodre, lo presentará en una noche que promete ser especial. Sobre las canciones del premiado álbum, su colaboración con distintos artistas nacionales, el nuevo material que mostrará en el show, y más, charlamos en la siguiente nota.

¿Cómo sentís la receptividad de la gente frente a este álbum?

Diego González: Es hermoso, está buenísimo. Ya este año veníamos con el disco rodando. Cada toque fue lindo, la recepción fue cálida siempre con las canciones. Me encontré viendo gente cantando las canciones, cosa que fue distinta y fue difícil. Fue difícil verlo, es lindo, pero a la vez es como que no podés creerlo. Y empezó a cambiar la gente también, yo tenía un público estable, digamos, una base conocida, pero este año la recepción fue distinta. Tratamos de tocar más pausado, cada dos meses, y todos los toques fueron divinos. Hay mucha expectativa personal de cara a este show en la Hugo Balzo.

¿Con qué nos vamos a encontrar en el Sodre?

DG: En el Sodre va a estar la banda base del disco. Con muchos invitados que van a ir pasando de canción en canción. Los confirmados ahora son Alfonsina, que está en el disco, Federico Graña, va a estar mi hermano, Spuntone y Mendaro, que son amigos y por suerte este año grabaron una canción mía y es la que van a cantar en el show. Voy a cantar las canciones del disco y también otras nuevas, algunas con banda y algunas otras solo. Es eso, mostrarle a la gente el disco en vivo, presentarlo y lanzar el disco en vinilo que también es algo que teníamos pila de ganas de hacer.

Con respecto al disco, ¿refleja lo que sos?

DG: Yo creo que sí. O sea, creo que las canciones son como una catarsis que tiene que pasar, en mi vida por lo menos. Cuando me pasa algo tengo que escribirlo, cuando siento algo tengo que escribirlo y si tengo algo que realmente me está sacando de quicio, si va a una canción, realmente me calma. Necesito eso. Y estas canciones fueron así: de las 11 canciones del disco hay 3 que son de una camada vieja, ponele de la segunda camada de canciones de mi vida, pero la tercera camada fue cuando me cayó una ficha y empecé a componer, y ahí nacieron El limbo, cayó Clementina… Elefantes es una canción que es distinta porque es una melodía que había compuesto y había guardado, después un amigo me trajo la letra y fue canción. Pero sí, para mí que recontra refleja.

¿Por qué la decisión de elegir el nombre UNO para este trabajo?

En un principio cuando empecé con el tema del nombre quería algo que fuera el reflejo del primer disco. En un momento fue “Debut”, “Comienzo”, “Inicio”, “Despegue”, todas palabras que eran de esa índole. “Despegue” sonaba muy engreído por decirlo de alguna manera, porque era despegar no sé hacia dónde. UNO por un lado está bueno de que sea el primero, y después estaba la cuestión de que cuando empezás a moverte en todo el viaje de armar las canciones, llamar a la gente, estás solo, sos uno, estás solo contra el mundo. Me gustaba ese concepto de estar uno contra todo. Después todo el proceso me tapó la boca y fue todo al revés: cayó gente con la que laburamos y se acercaron mucho y estuvieron. Ya la idiosincrasia del músico uruguayo es así, en verdad. Pero, en definitiva, UNO fue así, y terminó quedando más para la anécdota que para otra cosa.

En un principio la idea era grabar tu trabajo como solista solo guitarra y voz. ¿Cuál fue el motivo por el cual decidiste incorporar al resto de la banda?

Lo que pasa que es como un «gataflorismo» que te persigue. Porque yo tenía una banda, y sentí que era como algo circular, como todo igual. Tuve la necesidad de cortar con eso y empezar a cantar solo. Es cierto que en un momento fue bueno, quiero seguir cantando solo. Pero cuando se dio todo lo de pensar en grabar el disco, había canciones que me llamaban mucho la banda, y fue restructurarse todo de vuelta. Entonces no es que cambió porque lo busqué, es eso que te digo, fue un «gataflorismo» importantísimo porque un día quería hacer una cosa y otro día otra, porque las canciones me llevaban a eso. El limbo es una canción que cuando la compuse en un principio era más como un candombe, y cuando la llevé a rock & roll, por así decirlo, necesitaba una banda, no podía hacer solo guitarra. Capaz que me quedó en el debe eso de tener un par de canciones solo en el disco. Pero también encontré algo en la banda, y empecé a buscar las canciones que más pegaran a la gente.

En el repertorio contás con invitados, ¿quiénes son y cómo fue trabajar con ellos?

Sí, cuando pensé en el primer disco quería tener varios invitados porque es el primer disco y es una especie de bautismo. Se fue dando de la manera en que se fue dando. La canción que canto con mi hermano es una canción que cantamos hace pila, desde que la compuse siempre estuvo en la cabeza cantarla con él y no podía no decirle. Después, en Pena, está Christian Cary. La canción me llamaba a Christian Cary, pedía que estuviera la voz de Christian con esa cadencia de rock & roll y blues que me parecía que podía estar buenísima, y así fue. Se re portó, vino y lo hizo, re crack. Eso también te baja pila a lo que son los artistas de acá. A Christian o a Fattoruso, que está también en el disco, los ves como inalcanzables y son re cracks. Se acercaron todos. Con Fattoruso lo mismo, en la última canción que grabamos del disco, cuando empezamos a terminarla queríamos un acordeón a piano y le dijimos. Se acercó, grabó la canción, y estuvo buenísimo. También está Federico Graña, que también es una voz importantísima del rock & roll uruguayo, y también le aportó lo suyo a la canción, Culpable. Además de que también aportó guitarras en Elefantes. Alfonsina también. Alfonsina se acercó y estuvo mortal, también terrible persona y tiene una calidez gigante y le aportó lo suyo, porque la canción en su caso, también me pedía esa voz. Quedé re contento con el resultado de todas las canciones.

¿Cómo es compartir este trabajo con tu hermano Alejandro González?

A veces parece muy casual y muy rutinario. Yo a veces le decía: “mirá, tengo tal invitado, tal otro”, y a él no le había dicho nada antes de decidir, ya lo daba por hecho. Está buenísimo ya desde chicos compartir estas cosas.

Si bien Elefantes con galera es uno de los temas más escuchados, ¿cuál es el tema con el que sentís más conexión con el público?

Yo creo que Elefantes marcó un poco la diferencia con las otras, pero después tengo diferentes acercamientos de gente que me piden otros temas. Hay 5 o 6 que marcaron la tendencia del disco.

¿De Clementina qué me contás?

Clementina es una canción que es de un momento, de un momento justo, surgió en un momento que vi a una persona y escribí todo eso y después le puse música. Quedé recontra contento con el resultado. Pero pasa eso de que yo me enamoro del momento y lo hago canción. Fue hace pila de tiempo, pero fue algo tan decisivo, ese instante tan cortito, que lo tuve que escribir en ese momento y después ponerle música a los dos segundos. Nunca me había pasado.

En el disco en general, ¿qué es lo que tratás de transmitir?

En el disco yo creo que trato de describir un poco la versión del mundo. De mi mundo. Hacerle llegar a la gente que escucha que no están solos, y es eso. El limbo es una canción que lo refleja mucho, habla mucho más de los momentos de cada uno, y de ese plan que te puede pasar, que estás en un limbo tuyo y que no vas a salir hasta que vos no quieras salir, y a veces tardás pila en darte cuenta de eso. Lo mismo con Pena, con Casualidad, con No hay escape. Son cosas que son versiones de mi mundo pero que yo sé que hay gente como yo, que pasó por lo mismo que yo y es como que bueno, yo canto por los que no están cantando y para que escuchen lo que a veces no pueden escuchar. Ese es un poco el plan. Si les llega mi versión del mundo y se sienten tocados por un poquito de eso, ya está. Esa es la idea.

Si bien has recibido otro tipo de premios, este año te tocó recibir el premio Graffiti a mejor artista nuevo, ¿qué sensación experimentaste al recibir dicho premio?

Fue un goce, estuvo buenísimo. Cuando estábamos nominados ya era un gol. Estábamos nominados con proyectos solistas que estaban increíbles, sabíamos que eran buenos discos, y ya estar nominados estaba buenísimo en el plan de reconocimiento al laburo con todo lo difícil que es ser escuchado hoy. Un premio así es un goce tremendo en el momento, pero también hay un viaje, en el tema de la perspectiva. Nunca caés a tierra con lo que estás haciendo, ¿entendés? Un Graffiti es re importante porque es el premio de la música de Uruguay, en el momento querés eso, pero cuando lo tenés, ya estás pensando en otra cosa. Siempre vivís tratando de avanzar al siguiente proyecto. Pero fue increíble.

Recientemente sacaste un tema que escapa un poco a lo que es tu línea musical. ¿Cómo surge La cumbia de los rotos y los descocidos?

Y la cumbia surge ya de pique con el tema del estilo como todo el disco. Hacemos lo que tenemos ganas, si queremos una cumbia la hacemos, y si se llama “la cumbia”, hagámosla lo más cumbia posible. Pero la frase me atraía mucho, yo que sé, me pasó de estar mirando Facebook y ahí me cayó la ficha de que es verdad, de que para cada roto hay un descocido (sonríe) y después, buscar sin buscar, porque es medio extraño eso, que sea una canción que vaya para ese lado. Quedamos re contentos.

Recordamos entonces que el 8 de noviembre a las 21:00 horas es la presentación oficial de tu primer disco como solista en la sala Hugo Balzo. ¿Por qué la gente no puede dejar de ir a ver el show?

(Ríe) Porque va a ser una noche única. Voy a presentar el disco, más canciones nuevas, es un proceso que se está dando natural y paulatinamente hacia el segundo disco. Estoy seguro de que va a ser una noche muy especial.

Florencia Araújo