Entrevista con Edú Lombardo: el teatro y la murga en Bélgica -
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Entrevista con Edú Lombardo: el teatro y la murga en Bélgica

Antes de que emprenda nuevamente su viaje hacia Bélgica para presentarse en uno de los mayores teatros de Europa, Edú Lombardo nos recibió en su casa, para hacer un pequeño recorrido sobre su carrera, lo que será la reaparición en escena de Murga Madre, y las sensaciones que ha cosechado a través de la experiencia de hacer algo distinto en otro lugar del mundo.

Edú, comenzando a tus 14 años como uno de los fundadores de la murga de niños El Firulete, y hoy después de 38 años de haberte iniciado en lo que a murga se refiere, celebrás el 16 de octubre junto a Pablo Routin los 15 años de Murga Madre en el Auditorio Nacional Adela Reta.

Edú Lombardo: Sí, contentísimo. Es un lindo reencuentro con esta obra. Es una obra que nosotros queremos mucho, que nos hace muy bien hacerla con Pinocho nuevamente, además de compartirla otra vez con la gente en una sala tan linda como es el Sodre. Nos pone muy contentos realmente.

¿Esta presentación va a tener las mismas particularidades teatrales/musicales con las que se caracterizaban en el año 2002, año en el que ganaron el Premio Florencio como mejor espectáculo musical?

EL: Exactamente, porque nosotros lo hicimos como en dos formatos. Lo hicimos en el primer formato, que fue en 2002, año en que se estrenó. Los únicos que estábamos en escena cantando con una media pista éramos nosotros, Pablo y yo. Después se tocó con una banda en vivo y ahora volvemos a lo que fue aquel primer formato, los dos arriba del escenario. Estamos como en los inicios, como en el primer espectáculo de Murga Madre, nosotros dos y nuestras canciones cantadas en vivo.

Sos un artista que no solo se destaca en lo que es el Carnaval, sino que como cantante solista recibiste destacados premios, como los Graffiti a Mejor Compositor, mejor Álbum Solista, y Tema del año por tu disco Rocanrol. Has trabajado mucho también con artistas nacionales e internacionales. ¿Como fueron esas experiencias?

EL: A nivel local siempre ha sido un gran aprendizaje y todos los músicos siempre han sido muy generosos conmigo. Siempre me han abierto una puerta, eso me permitió meterme dentro de un formato que es la canción, que es muy interesante. Estar por dentro con Los que iban cantando, que fue mi primer grupo, y después con otros artistas: Cabrera, Jaime Roos, Drexler, Rubén Olivera, Mauricio Ubal, participando en algunos discos… uno va aprendiendo de la canción y de sus géneros porque están las influencias de otros músicos y sus generaciones. Y en cuanto a los artistas internacionales, he compartido escenario con Liliana Herrero que es una cantante, intérprete, autora argentina la cual me invitó alguna vez a cantar. Yo la invité a cantar cuando hice los 30 años en el Teatro Solís, allá por el 2010. Se me dio la oportunidad de compartir escenario con Lenine también. Después tuve la suerte de hacerle de telonero a Serrat en el Centenario, y después compartí escenario con él también en un homenaje a Zitarrosa.

Me pasó una cosa muy linda también, que creo que esta anécdota va a salir por primera vez al aire. Fui a hacer la telonería de Mercedes Sosa la última vez que vino acá a Uruguay, que fue en el Teatro de Verano, no recuerdo el año, sí que fue en marzo, y bueno fui a entregarle un disco por gentileza. Me presenté: «soy Edú Lombardo, el telonero», y me dijo: ‘’Espere un momentito… mis hermanos no son teloneros, ¿cuántas canciones va a tocar?’’. «Pensaba tocar dos canciones», contesté. ‘’Muy bien, después del tema 7 yo lo voy a presentar, usted sube y toca’’. Bueno, pasaron los 7 temas, me presentó, subí y ella se quedó arriba del escenario mientras yo estaba cantando. Ahí vi su grandeza. Es una linda anécdota. Y bueno después me he encontrado con León Gieco, todos los músicos de acá, la barra que siempre anda en la vuelta. Son muchos años, yo trabajé como percusionista durante 20 años más o menos y mis discos los empecé a hacer después. Yo soy muy nuevo en esto, empecé en 2007 y llevo tres discos editados. Estoy aprendiendo.

Con respecto a lo internacional, ¿sentís que la música traspasa fronteras y une a través de la cultura?

EL: Yo creo que más que nada, no sé si mi música, capaz que alguna canción puede pasar, los géneros rioplatenses me parece que tienen un impacto muy grande. Nosotros tenemos una gran influencia negra, ahora lo noté en contacto directo con gente que es propiamente de África. Con ellos la métrica está incorporada. Sin embargo, el europeo tiene otra movida con la música. Me parece que los géneros pegan, sorprenden. El ver una murga en vivo en cualquier lugar del mundo es una cosa fuerte. Y la parte rítmica también, el candombe… ¿quién no se pone a bailar?

¿Sentís alguna diferencia notoria en cuanto a tu trabajo aquí en Uruguay y el exterior?

EL: Bueno, son diferentes formas de trabajo también, a veces las infraestructuras son muy imponentes. Hay una organización muy grande, muy minuciosa, trabajan mucho bajo la lupa. Se trabaja fuerte con una exigencia grandísima, pero nosotros tenemos una cualidad que no sé cómo llamarla. Podemos hacer un paralelismo con el fútbol. Siempre sorprendemos de alguna manera porque es parte de nuestra idiosincrasia. No sé qué es, pero hay algo de eso también, ¿no? Y también, cuando uno va a otro lugar tiene que trabajar con el mismo profesionalismo con el que trabaja acá, eso me parece que es importante. Un trabajo con seriedad.

Has realizado giras por distintas ciudades del interior de nuestro país, pero también en el exterior como por ejemplo Dinamarca, Paraguay, Chile, Argentina, México, España. Las presentaciones que mencionaba anteriormente en otros países, ¿creés que fueron el camino o el hilo conductor que te llevó a estar hoy en día siendo parte de una gran obra como es El hombre de la Mancha en Bélgica?

EL: Yo creo que no, que son cosas separadas. Mirá, tuve la oportunidad de viajar solo a tocar en otros lugares con Murga Madre, en lugares más grandes, como en el Cervantino. En Europa estuvimos también haciéndolo y en este caso son cosas como bastante aisladas. Aquí estuvo la idea de hacer una intervención murguera dentro del espectáculo y a través del Instituto Nacional de Artes Escénicas y con la colaboración de la Intendencia de Montevideo, me llamaron a mí a ver si me interesaba el trabajo. Me eligieron, digamos. Plantearon desde allá, después de haber visto carnaval acá, hacer una intervención murguera dentro del espectáculo El hombre de la Mancha.

¿Cómo se siente compartir tus raíces, en cuanto a murga me refiero, en un país como Bélgica, y más teniendo en cuenta que la obra forma parte de una partitura lírica?

EL: Está buenísimo, es un grupo super cosmopolita, yo llevé material para que ellos vieran, para escuchar y bueno, trabajamos. Trabajamos duro, muchas horas. Primero estuvo la comprensión, y luego la aplicación de eso, y en el momento de ponerlo en la cancha nosotros tenemos una cosa ya de nuestra raíz. Hablamos de la idiosincrasia, el poder trasladarla no es una cosa sencilla. Ya te decía, en la parte rítmica hay dos chicas y un chico de África que la parte rítmica ellos la tienen super dominada, pero sin embargo con la gente europea hubo que dominarlo de otra forma para que entendieran. Si bien es algo popular y ellos tienen una cosa más académica dentro de su música, ha tenido una gran receptividad el género, y ellos están muy copados con lo que está pasando.

Contanos un poco de qué se trata el tributo a Brel, quien fue la persona que tradujo la obra El hombre de la Mancha al francés.

EL: Exactamente. Brel para los belgas es como Gardel, un músico increíble que adaptó este texto que estaba en inglés al francés. Con El hombre de la Mancha se han hecho varias versiones, en este caso yo creo que es una versión súper cosmopolita donde aparecen varios ingredientes: el canto, la música, la actuación, lo operístico, lo popular, una orquesta. Imágenes en una pantalla donde los actores principales aparecen con ropa de la época. Fueron hasta la Mancha a filmar, pero sin embargo en escena aparecen con ropa del 2018, y me parece que también hay un guiño humorístico en algún momento que yo no sé si la obra lo tenía. Es muy interesante. Ves una obra que fue escrita en el 1500, con una tremenda modernidad. Para mi es un poco eso, traer una cosa súper rica. Estamos hablando de Cervantes en el 2018, en un teatro europeo con tremenda modernidad, con gente joven en su gran mayoría y con muchas cosas que se han mechado, como son coreografías, la murga, pantallas… es muy interesante.

Muy linda la trama, en la época de la inquisición, el Quijote va preso, y él lo que trata es mostrar su obra desde ahí adentro. Entonces a los presos le da un personaje, la obra se desarrolla ahí adentro. Es muy bonito acercarse a la historia, los protagonistas son muy buenos actores, muy buenos cantantes todos.

En este caso la obra está dirigida por Michael de Cock, quien no solo se destaca como director sino también como escritor, traductor y actor. ¿Fue Michael quien te hizo la propuesta de integrarte a esta versión de El hombre de la Mancha?

EL: En realidad no. Viajó gente de Bélgica a ver el carnaval de acá, pero la propuesta de armar una intervención murguera creo que es una decisión grupal, creo que sí tuvo injerencia, pero en realidad la persona la eligieron aquí. Si bien la obra la trasladaron, la persona la eligieron aquí. Evidentemente ellos averiguaron cosas. Había dos argentinos que habían escuchado hablar de mí y esa conjunción de cosas hizo que yo estuviera hoy ahí.

¿Cuál es el rol que vas a cumplir en esta función?

EL: La primera versión que tenía que hacer era ir y armar una cosa murguera con ellos, que cantaran en algún momento y que ejecutaran algún ritmo. Cuando llegué compuse una clarinada de murga, sacamos un texto de Cervantes, me encerré, hice una música allá, la presenté y se armó la clarinada. Empezamos a trabajar mucho rítmicamente para que ellos tocaran los ritmos con el cuerpo y la cantaran en español, porque esto está armado todo en francés y actuado en francés. Ese era mi rol: viajar dos veces en dos tandas, pero bueno trabajé con ellos y no sé por qué, pero me vino la propuesta de que yo estuviera arriba del escenario. Así que bueno, tuve que incorporar otras cosas, tengo que tocar la guitarra, tengo que actuar en algún momento, hacer un determinado personaje grupal, me dieron un solo para hacer de murga y después me estoy aprendiendo un estribillo para cantar en francés con el coro. En realidad estoy en escena, cosa que yo no esperaba, que surgió en el segundo viaje y ahora vuelvo para ensayar para estrenar, porque son 9 funciones en ese teatro.

Con respecto al Teatro KVS de Bélgica, una de las salas de ópera más grande de Europa: ¿qué se siente actuar sobre un escenario de dicha índole?

EL: Es un privilegio. Yo no caigo mucho en lo que está pasando. Me siento agradecido por eso. Es una linda oportunidad de poder mostrar un pequeño pedacito de lo que hacemos acá, que en realidad se me abre una puerta que tal vez después sea una puerta que les sirva a las generaciones que vengan. Es un privilegio trabajar con gente de otras partes del mundo. El elenco lo integran italianos, españoles, chilenos, argentinos, gente del Congo, de Sudáfrica, belgas, franceses, entonces para mí es una gran beca. Yo de la comedia del arte no sabía absolutamente nada. Una de las personas que está en el elenco es la que domina esa parte, otra persona, la que marca las coreografías por ejemplo, entonces para mí es un gran aprendizaje.

Imaginate que yo no bailo, bailo en la murga pero eso es un estilo determinado, entonces aprender otras cosas, aprender a colocar un personaje en el cuerpo, pararte diferente, el compartir con un director de orquesta que marca de determinada forma, con actores de otros lugares. Manejar algunas cosas que no manejás habitualmente acá. Yo no soy actor, yo hice Murga Madre con Pinocho porque a Pinocho se le ocurrió hacer una obra de teatro, una gran locura, y yo le dije que sí pero no soy actor. Sería un atrevido al decir eso. Es bastante fuerte para mí porque es como estar trabajando en otro lugar, ya es la tercera vez que viajo, manejarme solo en otra ciudad, es una beca grande de aprendizaje, de convivencia. Me siento súper contento y agradecido. Para mí es un privilegio, me tocó. Siempre hay que ser agradecido. Voy a estar en Bruselas con una Ópera en uno de los mayores teatros. Hemos hecho Murga Madre para seis personas, eso es lindo aclararlo porque esas cosas están buenas contarlas. Hay que ser agradecido, siempre intento subirme al escenario de la misma forma, entonces me parece que eso es una cuestión que a uno lo va llevando por un camino. Ese es mi pensamiento.

Siguiendo esa línea. Es un teatro con una capacidad para 1152 localidades y tiene cinco pisos. ¿Esto te impacta o ya has actuado para espectáculos de gran convocatoria?

EL: He actuado para mucha gente. El Teatro de Verano por ejemplo tiene 5000. El teatro a mi me encanta, el Solís es un teatro increíble, el Sodre es una sala increíble, pero el Teatro de Verano tiene una magia tremenda. Eso de que cuando se abre el telón y está lleno es como el Estadio Centenario. Una cosa así. En el teatro KVS aún no actué con público, pero no me da temor. O sea, siempre que voy a salir a escena, estoy nervioso. El día que ya no me pase, me dedico otra cosa.

Florencia Araújo.