Gonzalo Franco cierra el Ciclo Cuerdas -
Festival Núcleo Distante en Montevideo
agosto 5, 2019

Gonzalo Franco cierra el Ciclo Cuerdas

El guitarrista y compositor Gonzalo Franco, exponente de la guitarra flamenca en Uruguay, cierra hoy el Ciclo Cuerdas, que en fechas anteriores convocó a Carmen Pi, Martín Buscaglia, Pablo Routin, Sara Sabah, Edú Lombardo y Nicolás Ibarburu al escenario de la sala Hugo Balzo.

Llegado hace algunas semanas de Andalucía, Gonzalo habló con MUS sobre el flamenco y el show que dará hoy junto al Quinteto La Plazuela e invitados de lujo.

Leí que tu formación fue casi autodidacta. ¿Cómo llegaste al flamenco?

Yo empecé tocando la guitarra de adolescente, con amigos, pasándonos cositas, acordes. No tuve una educación formal de música. Pero en determinado momento, cuando ya estaba tocando hacía un tiempo, sentí la necesidad de ponerme a estudiar más formalmente el instrumento. Yo tenía una guitarra eléctrica y tenía una guitarra española. No sabía si estudiar blues, jazz, ningún género de esos me conmovía; tocaba un poquito de cada uno, pero no tocaba nada. Fue escuchar al maestro Paco de Lucía, que llegó un cassette en aquel momento, y escuchar esa música me cambió completamente, me dio vuelta la cabeza. A partir de ahí tomé contacto con el que fue mi primer maestro de guitarra flamenca, que era el único guitarrista de flamenco que había en ese momento acá, un señor bastante mayor. Tocaba muy bien, dominaba el lenguaje. Tuve la suerte de tomar bastantes clases con él, habré hecho un año o un año y poco. Fue quien me enseñó las bases de la guitarra flamenca. Después él falleció, hubo un tiempo en que quedé bastante huérfano con la guitarra flamenca, hasta que poco a poco empecé a trabajar con las escuelas de baile locales y ahí empecé a investigar, con las herramientas que tenía en ese momento -estamos hablando de los años 90, sin internet ni nada de eso-, con el poquito material que podía conseguir. Hasta que unos años después pude hacer mi primer viaje a España, me quedé unos cuantos meses en Andalucía y ahí fue cuando me puse en contacto real con el flamenco, y cuando volví ya me puse a trabajar de lleno en la guitarra flamenca.

¿Qué viste en Andalucía que no habías visto en Uruguay?

Ahí está la cuna del flamenco. Yo me instalé ahí, en Sevilla, estuve cinco meses en ese primer viaje que hice. Además fui con otros amigos, fuimos a tocar y vivir la aventura. Yo ya estaba con el flamenco, entonces hice contacto con músicos de flamenco, tocamos en sitios donde también tocaban los músico de flamenco. Aprendí cosas de primera mano que de otra manera no hubiera sido posible, no como un extranjero sino de músico a músico. Ese viaje me cambió completamente, aprendí muchísimo, y no tomé ni una sola clase. Aprendí de estar ahí, de verlos tocar, de estar con ellos, de verme en situaciones flamencas acompañando el cante, el baile. De ahí en más, ya no paré de trabajar con la guitarra flamenca.

El flamenco es algo que visto de afuera puede parecer cerrado: tiene su raíz, su jerga, se mantiene bastante puro. Pero en tu show va a haber invitados de otro palo. ¿Cómo interactúa el flamenco con los otros géneros?

Lo que pasa es que yo soy así, yo soy bastante abierto. Yo tengo dos discos editados, y es distinto lo que hago cuando toco flamenco tradicional que cuando compongo. A la hora de tocar flamenco tradicional, que a mí me encanta, tengo esas herramientas. Pero a la hora de componer salen otras cosas, porque es música con la que uno se crió, la música que uno escuchó de niño, de adolescente, música montevideana, del Río de la Plata. Toda la vida me ha gustado el tango, el folclore, el rock and roll, el jazz. He escuchado de todo. Cuando tú componés eso aparece naturalmente, y yo no tengo prejuicios, hay que dejarlo que salga. Entonces, a partir de eso, me he vinculado con músicos de otros géneros. Con Urbano [Moraes] fue uno de los primeros músicos con los que me vinculé, del cual aprendí muchísimo. Para mí ha sido como un maestro, la forma que tiene de ver la música es muy libre, y yo en ese momento no tenía esa manera tan libre, era un poquito más prejuicioso, quizás. Me ayudó mucho para liberarme de los prejuicios y dejar salir toda esa cosa natural que sale cuando uno compone. Para mí fue y sigue siendo un maestro de la música. Nicolás Ibarburu es un ídolo para mí, es uno de los mejores guitarristas del Uruguay, sin duda. Es un honor para mí que esté. Hemos compartido escenario alguna que otra vez, él participó de invitado en mi primer disco. Es un guitarrista muy dúctil que se adapta a cualquier cosa. Me gustaba mucho la idea de tenerlo. Juanita Fernández es una compositora de vanguardia que trabaja todo lo que es el mundo de los efectos sonoros. Tuve la suerte de trabajar con ella el año pasado, en una obra de la Comedia Nacional. Trabajamos juntos en la música e hicimos un muy buen equipo, y teníamos ganas de revivir algo de esa experiencia. Y el otro invitado que hay de otro palo es Fabián Marquisio, amigo y hermano de la vida, con el cual viajamos juntos en esa primera experiencia española, convivimos esos meses y de esa relación salieron un par de canciones que él va a cantar en el show del miércoles. Los otros invitados que hay pertenecen al mundo del baile flamenco, con ellos sí vamos a hacer algo más tradicional. Son Adriana Puoy y Diego Ferreira.

Cuando viajás, ¿cómo es recibido que vaya gente de otros países a tocar flamenco?

Yo siempre pienso que uno no puede ir a intentar tocar como ellos, porque es imposible, porque lo que da la tierra no lo da otra cosa. Es imposible imitar su sonido, tenés que nacer ahí, realmente. Yo lo he comprendido con el tiempo. Entonces intento tocar a mi manera, sin copiar. Llevar mis cositas de acá, ir sabiendo lo que es el flamenco, pero al mismo tiempo tratar de poner detalles que tengan aroma a local, aroma a rioplantense. Creo que es lo que ellos más valoran. Por ahí es donde quizás los podés sorprender o conmover, por ahí es donde yo intento ir con mi música.

Eso está bueno, porque en algunos géneros puede estar mal visto poner tu toque.

Hay gente muy purista, como en todos los géneros, como pasó en el tango. Pero la verdad es que el flamenco, como la mayoría de las músicas, es de fusión desde su origen: toma de los gitanos, de los árabes, de los judíos sefardíes. Al tener en cuenta eso, no hay algo puro-puro. Paco de Lucía decía que la pureza es para los nazis. La música es música. Sí es verdad que el flamenco hay que conocerlo, yo doy clases de guitarra flamenca, y en las clases siempre digo lo mismo: yo enseño el flamenco tradicional, el flamenco que tuve la suerte de aprender. Luego, si tú me vas a escuchar tocar, seguramente no escuches eso que yo enseño en las clases, porque me gusta ser más libre y me encanta la fusión. Puedo moverme en los dos mundos: si tengo que tocar super tradicional, puedo hacerlo. Me gusta separar lo que es tradicional de lo que es la fusión, y no tengo prejuicios. En España quedan pocos de esos puristas, desde que Paco de Lucía y Camarón de la Isla empezaron a abrirse a otras músicas y a fusionar. Que esos dos maestros lo hayan hecho es como habilitar al resto a que lo pudieran hacer.

En Uruguay, ¿qué lugar tiene el flamenco en la cultura?

Nosotros somos muy españoles y aquí hay una fuerte presencia gallega, pero yo creo que somos más parecidos a los andaluces que a los gallegos. Yo me siento muy identificado con España y con Andalucía. De hecho, cada vez que voy ahí, no siento que esté afuera. Yo siempre sentí que el flamenco era una música muy cercana, y a veces me sorprende cuando me hacen esa pregunta de “qué raro, cómo te dio por el flamenco”. Somos descendientes de españoles; quién más, quién menos, tiene en su sangre herencia española, quizás no directamente de Andalucía, pero sí herencia española. Es una música que, cuando empezás a profundizar en ella, te das cuenta de que es algo muy cercano a nosotros, yo creo que más que el blues y el jazz. ¿Por qué el rock y no el flamenco, o cualquier música española? Estamos muy cercanos a esa cultura y, si bien no es pasada en las radios, no es masiva, está ahí. Creo que es una de las músicas más cercanas que podemos llegar a tener. Si vos escuchás esto [toca el comienzo de La Cumparsita], esos cuatro acordes son la base de la música flamenca. Esa cadencia, esa bajada de acordes. Y es el comienzo de la canción uruguaya por excelencia de todos los tiempos. Entonces ahí ya no tengo más nada que decir. Está toda ahí la conexión.

El no ser un género masivo puede ser una ventaja y también una desventaja.

En mi caso, ser guitarrista flamenco es un punto a favor en cuanto a que no somos muchos. Somos poquitos los que nos dedicamos a esto, yo quizás soy el más veterano de todos, el que más tiempo hace. Tengo ganado un lugar, también, como compositor y como guitarrista acompañante. Por otro lado, la escena flamenca es muy underground, no es masiva para nada, ni siquiera en España.Ni siquiera en Andalucía, que es la cuna del flamenco. No se llenan estadios con un concierto de flamenco, tampoco el flamenco es para eso. Un show de flamenco en un estadio no tendría mucho sentido. Entonces sí, corremos con esa desventaja, pero por otro lado está esa cosa de que es un género no muy cultivado por mucha gente, y si profundizás y lo hacés bien y con cariño, como en mi caso, que no lo tomé como una moda, gracias a Dios puedo trabajar de eso, de tocar la guitarra flamenca. Dando mis clases, por supuesto, porque solo de los conciertos no podría vivir. Pero la verdad es que no me puedo quejar, porque vivo de lo que me gusta. Yo lo veo como una ventaja.

Volviendo a tus discos, ¿cómo son tus procesos de composición?

Mis procesos son lentos. Mi primer disco, que se llama Libre, salió en 2010 y tiene composiciones que ya tenían, en ese momento, siete, ocho años; algunas que surgieron en mi primer viaje a España, que fue en 2001, y en esos años, 2002, 2003. Recién las pude plasmar en un disco en el año 2010. Es un disco que yo le tengo mucho cariño, tiene algunos temas que sigo tocando, y otros que los había dejado de tocar pero los voy a tocar ahora, son estas canciones que voy a tocar con Marquisio. Yo no soy compositor de canciones, soy más bien de la música instrumental, pero en ese disco hay concretamente dos canciones que no las toco casi nunca. Ya tienen casi veinte años. Quiero hacer un poco ese recorrido que ha sido mi carrera, entonces quiero que estén. In Pulso, que es el segundo disco, lo veo quizá un disco más maduro, más trabajado. Lo trabajé con mi amigo Fabián, en su estudio en Maldonado. Por eso te digo que soy muy lento, me tuve que poner una meta. Pedí apoyo al FONAM teniendo ni el 25% del disco compuesto. Era como obligarme a mí mismo a tener una fecha límite de entrega. Generalmente yo funciono de esa manera, bajo presión. Cuando salió el apoyo del FONAM dije “bueno, me tengo que poner a componer lo que queda del disco”, y ahí empecé a ir al estudio de Fabián. Todos los jueves me tomaba el ómnibus tempranito, me iba para el estudio y empezábamos a maquetear. Ahí mismo fueron saliendo otras cosas, y en pocos meses terminé de armar el disco, que tiene diez temas. Cuando empecé tenía dos. Realmente fue un vértigo, pero salió. Salió bien, es un disco que creo que quedó muy bien, con composiciones que ya estaban ahí, de alguna manera, para salir, y faltaba un empujón, una decisión. Cuando tuve que sacarlas para afuera, salieron. Lo ideal sería irse para un campo un mes, o al Cabo Polonio, pero eso es muy idílico, no funciona de esa manera. Funciona generalmente cuando te ponés a trabajar, si  estás con el instrumento, con un mate de por medio, y decís “tengo que terminar este tema” y te ponés a tocar, y empiezan a salir cosas sueltas. La verdad es esa: hay que laburar.

¿Cómo estás preparando este show?

Ya viene medio preparado. Con el Quinteto que conformamos hace años que venimos tocando juntos. Yo estuve dos meses afuera, en junio y en julio, llegué y a principios de agosto nos pusimos a trabajar. Durante el viaje ya venía craneando lo que quería hacer, los invitados que quería tener. Durante este mes de agosto trabajamos en eso. Ahora estamos en la recta final, en los últimos detalles, lo tenemos super trabajado. Vamos a tocar gran parte de ambos discos, con Nico y Urbano una versión sorpresa de un capo de la musica, y luego vamos a hacer una intervención de flamenco muy, muy tradicional, para quebrar la cuestión de la fusión que hago con mi música. Que haya un poquito de todo. Quiero que se vea reflejado el trabajo que he venido desarrollando durante todo este tiempo con el flamenco, más allá de la composición, que se vea reflejada esa otra cara, que es la que me acompaña día a día, que es el acompañamiento al cante y al baile, que me fascina y es parte de lo que hago siempre.

Pilar Roca