Gran Candombaile: Pa'ntrar en calor, La Ventolera y Los Fatales tocan hoy en Montevideo Music Box -
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Gran Candombaile: Pa’ntrar en calor, La Ventolera y Los Fatales tocan hoy en Montevideo Music Box

Montevideo es chica, pero se va llenando de propuestas artísticas que se apropian de los escenarios que hay y, por qué no, también de otros alternativos. Cada vez son más las bandas que, por fuera del circuito de grandes festivales, también organizan los suyos propios, muchas veces creando una mezcla de estilos dentro de una sola noche, resultando en shows variados y eclécticos.

Hoy es el turno del Gran Candombaile en Montevideo Music Box, donde tocarán Pa’ntrar en calor, La Ventolera y Los Fatales. Felipe Castro, vocalista de la primera, charló con MUS sobre esta fiesta, los proyectos de su banda y la música tropical en Uruguay.

¿Cómo surgió el festival?

La Ventolera es una banda que tenemos, especialmente a Leo [Méndez, su director], como un gran amigo, que ha  tocado varias veces con nosotros, compartimos un poco admiración mutua con él. Yo lo conocí tocando con Rada, en una de esas oportunidades que alguien tiene en la vida. Él conocía la banda y por amigos en común pintó con ellos. Nos teníamos ganas, ambas bandas, de tocar juntas. Habíamos compartido algún Museo del Carnaval, me parece, pero en otros ámbitos, y teníamos ganas de hacer algo juntos. La idea de Los Fatales viene por Fernando Tetes, que está trabajando con nosotros; me parece que es un tipo muy abierto y que le gusta hacer convivir cosas que aparentemente pueden no hacerlo. Nosotros, por más que tocamos música tropical, por decirlo de alguna manera, no tocamos música tropical uruguaya, por lo tanto nunca compartimos muchas cosas, a no ser festivales, con bandas o artistas de música tropical uruguaya. Y él decía que estaría bueno hacerlo, y ahí pintó la posibilidad. Él invitó a Los Fatales, y terminó saliendo bueno porque hay mucha expectativa. 

Últimamente están surgiendo muchos festivales así, más chicos, que tienen eso de juntar bandas amigas pero que capaz que no tienen tanto que ver musicalmente. Hacés que la gente que va por una de esas bandas termine escuchando tres cosas diferentes que tal vez no hubiera escuchado si no.

Eso está buenísimo, y me parece que la gente también está abierta a eso, en otro momento capaz que no. Cuando yo era más gurí el público rockero era una cosa, el público candombero era otra y el público de la música tropical era otro totalmente distinto. Capaz que entre el candombe y el rock and roll, por diferentes corrientes musicales, se podían tocar más, pero la música tropical era medio lejana. Patakín fue la banda que abrió un poco la cosa para otros públicos, pero después estábamos nosotros solitos. Por suerte ahora hay mucha más gente que lo hace, y a mí me parece que está buenísimo, que es una amplitud. Corrés el riesgo de perder determinada identidad con algunas cosas, no es el caso nuestro porque somos una alternativa, evidentemente, la gente no escucha mucha música tropical como hacemos nosotros. Pero sí recuerdo una frase de Tabaré Rivero cuando pasó lo del Montevideo Rock y Montevideo Tropical, que dijo que a él le parecía que tenían que estar en lugares separados. Capaz que lejos de abrir un juicio de valor sobre su palabra, que es una palabra calificada, está bueno analizarlo. Todo en su justa medida. En este caso, no creo que se diferencien mucho: por más que son estilos totalmente diferentes, creo que hay muchos más puntos de contacto de lo que puede pasar en otros casos. 

Me recuerda un poco a los comentarios que hay a veces sobre cómo los instrumentos de viento mataron al rock.

La invasión de todo en todo me cansa un poco.

¿Que todo se fusione con todo?

Más que fusión, las invitaciones. Hay un disco último, que para mí es fundamental, que es el de Los Druidas: por donde lo mires es un discazo, más allá de que te guste o no te guste, es un disco que está clarísimo, que tiene un rock and roll tremendo, que es recontra Mandrake y que no precisa más nada que él con los músicos tocando como para tener una identidad y que guste. Todo tiene que tener su justa medida, está bueno ampliar y meter, pero las características respetarlas.

Mantener la esencia.

Respetar los caprichos está bueno. En ese sentido, yo con Pa’ntrar en calor aprendí pila. Siempre soy de invitar, y aquellos me demostraron que en realidad no necesariamente quieren que sea así. De hecho, nunca metimos un cover. Ahora capaz que metemos alguno, porque nos pasó Tabaré Cardozo un tema que hacía con Arnicho, que no lo hizo nunca más, y capaz que lo metemos.

Recién hablabas sobre la mirada que había sobre la música tropical y la que hay ahora. ¿Cambió?

Definitivamente. Hablando con el hijo de Christian Cary, Lucas, que también es músico y está nominado para los Graffiti, le contábamos de las noches de verano que pasamos con Christian en La Paloma y que no había bailes donde pasaran cumbia. Había rock and roll, reggae, Pericos. Y me dice «entonces no bailaban». Fue muy distinto, y el Fata tiene mucho que ver con eso. Fue el que metió la música tropical uruguaya en Uruguay. Después las multinacionales se encargaron de otras cosas, pero en Uruguay, el que metió la música tropical en lugares donde no estaba fueron Los Fatales, junto con el Bocha Pintos y músicos tremendos que se tocaban todo y que iban a tocar a donde íbamos a bolichear con mis amigos: aparecían en el medio del rock and roll Los Fatales y la gastaban. Después vino toda aquella locura de Mayonesa y todo lo demás, y también la música internacional que hizo también su parte. Nosotros creo que pusimos un granito de arena en la aceptación de la música tropical, más allá de la música tropical uruguaya, dentro del panorama musical montevideano.

Últimamente hay una expansión de lo latino. Rosalía dijo que ella se siente latina, y hace flamenco. ¿Eso tiene alguna incidencia en lo que hacen ustedes?

Capaz que si esto nos hubiera agarrado diez años antes, cuando recién empezábamos, hubiera sido otra cosa. Recién hace un tiempo encontramos el sonido de los patrones rítmicos y ese intento de fusión que tratamos de hacer nosotros, con un espíritu candombero de mensaje cuasi murguero. Recién ahora, entonces nos es muy difícil movernos para lugares más internacionales. Ahora ya nos gusta mucho hacer lo que nosotros hacemos. Estamos preparando un cuarto disco. Te empezás a exigir mucho más a vos mismo, y por más que siempre aparece la idea de meter un reggaetón, lo otro ha llegado a un nivel que para poder meterlo vamos a tener que rompernos un poco la cabeza. De hecho hay una plena sola, también por mucho respeto al género. Estamos muy convencidos de lo que hacemos musicalmente. Para dónde va, hay que verlo.

¿Cómo va a ser su nuevo disco?

Estamos muy contentos, porque me parece que tanto las composiciones como los arreglos tienen un nivel interesante. Grabamos el corte y vamos a hacer un video, hace poco hicimos una fiesta con La Mojigata y lo cambiamos por ese rodaje. Estamos haciendo la preproducción de ese videoclip que es de una canción que se llama Quién dijo qué, es una cumbia que está muy buena. Hace tiempo que la tocamos y  la gente ya la tiene. Consolida muchas cosas de las que la banda tiene. Después temas que son puramente salseros, otro que está dedicado al sonero, como el cantor de música tropical, como si fuera Blades, pero que a su vez la banda lo dedica a los cantores uruguayos: a Zitarrosa, a Rada, al Zurdo Bessio, a Julio Sosa y al Canario Luna. Esos son nuestros soneros.

Ahí tenés una fusión enorme, es un homenaje a gente de otros géneros. También me hablaste de una fiesta con La Mojigata.

Nosotros somos, en esencia, carnavaleros. El público carnavalero ha sido muy importante para Pa’ntrar en calor. Después nos movimos para otros lados, pero entramos por ahí. Somos parte de toda esa movida carnavalera que nació a principios de los 2000, cuando los músicos de carnaval empezaron a moverse para otros lados. Cada uno hizo la suya, pero creo que a nosotros nos sirvió esa jugada.

¿Qué referentes había en Uruguay cuando empezaron?

Internacionalmente, a Rubén Blades. Si no hubiera sido por Blades, no sé si nos hubiéramos juntado la primera vez. Y después la banda que era referencia, más allá de Patakín, era la Abuela Coca. Por ahí había pasado algo de lo que nosotros podíamos hacer, hay cosas tropicales ahí. Después empezamos versionando cosas en bossa nova. Esta canción del sonero, y otras que hemos hecho, tienen que ver con hacer música bailable pero a la vez poder decir cosas.

¿Qué apertura hay de los escenarios hacia la música tropical?

La erudición y la intelectualidad tampoco son boludas. Hay un momento donde todo esto que estamos hablando, esta disrupción y el compartir, entran en círculos de decisión intelectual. A mí me parece que está muy bien, porque el problema es de qué manera está hecho. Si está bien hecho, y con respeto, bien tocado, bien ejecutado y tiene valor compositivo, ¿por qué no? Porque además es gente que, si viene a tocar, no dudaría en darle al mismo Rubén Blades o a un montón de artistas la posibilidad de tocar.

¿Pero hay algún prejuicio si vas a pedir una fecha con una gacetilla que dice que hacés música tropical?

Sí. Nosotros el rótulo música tropical lo cuidamos mucho, cómo lo acompañamos. Primero por una razón de no confusión musical, puramente artística, de no confundir con la música tropical uruguaya. Nosotros también somos música tropical uruguaya, pero no entramos dentro de esa terminología. Nosotros elegimos decirle “textos uruguayos con patrones rítmicos centroamericanos”.

El prejuicio hacia la música tropical existe. El Fata pidió el Teatro Solís y le dijeron que no, después vinieron los Babasónicos y el salió públicamente a decir “¿por qué tienen más valor y más posibilidades de tocar en el Teatro Solís que lo que podemos tocar nosotros?”. Yo creo que es válido lo que dijo él, más allá de si están buenos o no los Babasónicos, que a mí particularmente me gustan. A veces la intelectualidad resiste, equivocada o no, pero resiste hasta que resiste. Después se rinde ante la evidencia.

Además de que Babasónicos es de otro palo, generalmente es más aceptado lo extranjero…

Y el rock, el rock es aceptado siempre.

Por ahí llega una banda de afuera que hace música tropical, es visto como exótico y es más aceptado. ¿Les pasa eso?

En mi caso creo que ya no, porque ya hay un recorrido y la gente sabe más o menos de qué se trata, por lo menos en la mayor parte de los lugares. No hacemos un Sodre o un Solís, sinceramente, porque nos parece que si bien tenemos un público precioso, tendríamos que trabajarlo mucho para hacerlo y que valga la pena desde el punto de vista musical. No creo que tengamos problema en presentarlo. Pero sí, nuestra primera masa de trabajo se dio en fin de año, cuando la gente quería llevar bandas para bailar y no quería llevar una orquesta tropical. No me gusta la palabra, pero ese fue nuestro primer nicho de trabajo. Porque el estereotipo está. Seguramente a muchos muchachos de la música tropical uruguaya se les complique, si se le complicó al Fata. Gerardo Nieto ha salido también del círculo puramente tropical y es valorado ya como un cantor, pero tenés que cumplir determinadas pautas.

¿Y para afuera? Capaz que si vas a otro país se valora más que tengas una esencia de tu país o de tu continente.

También pasó con el crecimiento del carnaval y de la murga, yo lo vivo desde la Falta y Resto. Cuando empezamos a salir regularmente a Argentina, la murga acá tenía determinada visión. Los ámbitos eruditos, de decisión, tenían una mirada, y cuando la murga llega a otros lugares, por ejemplo un Luna Park, la visión otra.

Te validás afuera.

Te validás un poco afuera, eso es así. Creo que en la música tropical, de todas maneras, su validación fue totalmente dentro. E insisto, empezando por el Fata. También tienen mucho que ver los medios de prensa. Vinieron otras bandas, Monterrojo, Los Nietos del Futuro, que hacían coreografías, una vez estaba en Praga con un amigo y de repente pasaron Mayonesa, fue buenísimo porque fuimos los reyes de la pista. También los intereses comerciales, creo que el fenómeno Marama-Rombai fue muy claro en eso. Capaz que si hubieran empezado en bolichitos, como empezamos la enorme mayoría de los músicos del Uruguay, llegaban a mucho más. Les hubiera costado un poquito más, me parece. No estoy abriendo un juicio de valor, es simplemente por el desarrollo que tuvieron, y tuvieron mucho apoyo comercial. La mayoría de los músicos en Uruguay tenemos que cumplir 40 o 45 años para aparecer ahí, salvo raras excepciones. Creo que La Vela y No Te Va Gustar son dos casos muy extraños que acompañan esa globalización de la música.

¿Sentís el apoyo de movidas como Montevideo Tropical o Memoria Tropical?

Hay tipos que tocan música tropical de una manera increíble, el propio Nico Arnicho. Hay tipos que hacen cosas impresionantes, con un valor increíble. Nosotros, además de todo eso, de estar en ese apartado, hacemos canciones nuestras. Somos la isla, porque no solamente tocamos música que acá la gente no escucha sino que la componemos nosotros. Es difícil componer para la banda.

¿Entonces esas movidas les pasan un poco por el costado?

Seguimos siendo alternativos. De todas maneras, según tengo entendido, nunca es por desprecio sino que no te llaman porque no cobramos lo que cobran la mayoría de las orquestas, y no hacemos playback y necesitamos tiempo para ir a probar sonido. Capaz que con prejuicio por eso, no te llaman, pero muchas veces no te llaman no por dejarte afuera sino porque te colocan en un lugar donde ellos piensan que no querés ir.

En Montevideo Tropical, el primero todo bien, al segundo lo vivimos como una cosa medio rara, que no hubiera una comunicación. Al segundo fue la barra de Mestizo, que estuvo buena. Uno tiene que sentirse representado.

Aparte de La Ventolera, ¿qué bandas sentís cercanas?

Eduardo Yaguno, con quien compartimos una Balzo que estuvo buena. No fue mucha gente, fue medio raro, y la gente podía bailar porque sacamos las sillas. La Ventolera, La Candombera, que es una bomba. Hay que reconocerse como alternativos, hay que saber el lugar donde uno está parado. Si en algún momento me toca ser oficialista, lo aprovecharemos. Mientras tanto, disfrutar de lo que se tiene, porque una cosa es la taquilla y otra cosa es el nivel.

Pilar Roca