La musicalidad es la única excusa: entrevista con Juan Pablo Chapital -
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La musicalidad es la única excusa: entrevista con Juan Pablo Chapital

“El tema es la entrega con lo que lo hagas y ser sincero y consecuente con lo que vos tenés para decir», esto es lo fundamental para un artista que encontró el camino de la música cuando observaba tocar a su actual compañero de escenario en una presentación del colegio. De ahí en adelante, Juan Pablo Chapital estudió y exploró diversos géneros para construir el músico que hoy es, luego de haber compartido proyectos con grandes músicos consagrados tanto en nuestro país como en la escena internacional. Artistas argentinos como Liliana Herrero, Luis Salinas, Javier Malosetti, Mariana Baraj y Jorge Armani, y también con los estadounidenses Robben Ford, Chris Cain, entre otros.

Hablamos con él para conocer más sobre el show, Amanecer en Tandíl, que presentarán junto con Nicolás Ibarburu, este miércoles 13 de junio en el ciclo Cuerdas.

¿En qué momento fue tu primer acercamiento a la música?

JP: Yo calculo en mi casa desde muy chiquito que había discos de pasta y tengo una hermana cinco años más grande que yo, ella tocaba la guitarra, entonces en casa siempre hubo una guitarra en la vuelta. Ella de muy chica escuchaba muy buena música, y bueno eso se ve que en algún lado te queda, en el ADN, pero aparentemente de los cinco y seis años en adelante siempre en contacto… y eso algo siempre te queda.

¿Fue de primera con la guitarra?

JP: Me gustaba la batería, en realidad mi sueño era tener una batería que nunca pude tener y me gustaba mucho el candombe. Vivíamos cerca del prado allá en Atahualpa, con mi madre íbamos al tablado y lo que me llamaba más la atención eran las bandas que tenían los parodistas ponele. Un cuarteto con guitarra eléctrica, bajo y batería, y después los tambores, cuando venían las comparsas y entraban tocando me volvían loco. Le entré más por ese lado y después como a los 12 años me compré una guitarra porque me la vendían a 500 pesos de ahora, una garra total. Mi hermana andaba de novia de un loco que era guitarrista que a mí me encantaba verlo tocar y él me dio unas clases, ahí ya me mal entoné con el instrumento y le empecé a meter a la viola».

¿Con qué genero te sentís más cómodo? ¿Cuál es el género que te gusta más?

JP: Es una pregunta difícil de contestar para mí porque la verdad que vibro con una cantidad de música diferente. Por ahí me encanta escuchar blues, me muero con el blues, pero me muero por ejemplo con el folclore, me muero con el tango, me muero con el rock, se me hace difícil encasillarme en un género porque para mí hay música que está buena y música que no está buena. La música con la que yo vibre para mí está buena y me pasa con muchos estilos, por más que tengo una intención bluesera al tocar, mi blues siempre está presente, por ahí lo que vamos a hacer con Nico en el show no tiene que ver con eso pero la intención del blues está presente igual.

¿Qué te motiva o te inspira para escribir o componer?

JP: Por lo general soy bastante dependiente a la hora de componer de que algo me suceda, que tiene que ver con algo emocional, cosas lindas y cosas que no están buenas. Hay gente que le brotan temas por días, tengo amigos que componen hasta cuando están en el bondi. Yo soy como más dependiente, me da un poco más de trabajo. Me tiene que pasar algo para que el tema salga, fluya. Admiro a la gente que tiene el trabajo de la composición, tiene 40 temas para elegir para hacer un disco. Y yo cuando 8 voy y los grabo (risas).

¿Qué ha cambiado en tus composiciones desde Fotografía Silenciosa, tu primer disco (2010), hasta ahora? 

JP: Calculo que en aquel disco Fotografías tiene una impronta más jazzística que de a poco eso fue mutando, y no es porque el jazz no me guste ni nada de eso, es que mi intención de toque se ha convertido en algo conceptualmente más bluesero o más rockero ya que la melodía la canta la guitarra por lo general. Entonces tuve como un resurgir de escuchar cosas que escuchaba más de chico y guitarristas que para mí son una referencia también, que tienen mucha expresividad a la hora de tocar la guitarra y cantar una melodía. Me parece que la diferencia entre lo que hay en mi primer disco o lo que puedo llegar a hacer ahora es un poco esa, si bien el condimento jazzístico siempre está, porque me gusta. Me gustan los acordes abiertos también y me gusta la parte de improvisación, pero en el proyecto cada vez es más canción. Hay momentos de improvisación, porque nos gozamos, cada uno tiene su parte de solos pero en formato canción. Por ahí ahora estipulamos ‘una vuelta de solo, dos vueltas de solo’ pero no aquella cosa de ‘bueno, ahora un solo tuyo hasta que te canses y pasa al solo del otro’, eso ya no me sucede más. Prefiero que sea mucho más concreto, intentar decir en una vuelta de solo lo que diría en 10 vueltas.

Quizá puede decirse que es más estructurado pero sin perder la libertad creativa:

JP: Exactamente, ahí lo definiste perfectamente, mucho mejor que yo.

De los músicos con los que has compartido proyectos, ¿se puede decir que Nicolás es uno de los que más influencia causó?

JP: Y mirá… tengo la suerte de haber acompañado a muchos músicos que han sido una referencia para mí. En el caso de Nico es peor porque prácticamente en el momento que yo decido elegir la música como camino lo veo con un tipo tocando de mi misma edad, y me morí porque el loco ya tocaba como ahora. Martín (Ibarburu), ¿viste? Obviamente es una referencia directa, es una influencia muy importante para mí, yo creo que para casi todos los guitarristas del país, de una generación, porque Nicolás tiene algo que es increíble rítmicamente, increíble melódicamente y todavía es buen tipo, es como que te gana por todos lados (risas). Pero sí, para mí es una especie de sueño. Además, surge armando temas a dos violas con la naturalidad que surge de eso y la química que se genera también. Eso es importante también porque si no hay química con la persona que labures se termina todo ahí.

¿Cómo surgió el dúo con Nicolás Ibarburu?

JP: Una vez hicimos un show en la Zitarrosa con el proyecto de Nico y con mi proyecto, donde compartíamos casi todos los músicos de cada banda, porque somos una gran barra de amigos. En un momento tocamos los dos solos, a dos violas, y pila de gente nos dio una devolución de ese momento que estuvo muy buena. Ahí surgió hacer el mismo espectáculo en Argentina, a ciudades que yo voy bastante que son Azul, Tandíl, Olavarría, Bolívar, porque tengo unos amigos que se copan en organizar cosas por allá. Fuimos con Nico y también tuvimos la misma devolución, hasta un show en Tandíl que viene un loco que tiene un estudio, El Nido Records, y dice: ‘loco, yo quiero que vengan a grabar gratis a mi estudio el disco de ustedes dos’. A la próxima vez hicimos una gira por cinco lugares donde terminaba en Tandíl y culminó la gira con la grabación del disco.

¿Cómo describís Amanecer en Tandíl? Su reciente trabajo discográfico instrumental.

JP: Es un disco acústico que por ahí no es lo que la gente más espera de guitarristas con nuestras características más relacionados a la improvisación y a esa cosa media como bluesera. Es un disco super acústico, super orgánico donde reversionamos temas nuestros, donde hay temas inéditos también, hacemos una versión de una música de Mateo. Está Hugo Fattoruso como invitado en acordeón que es una referencia para mí y para Nico increíble. Es un disco súper tranqui donde prácticamente nos divertimos mucho armándolo y tocándolo. La musicalidad es la única excusa, intentar ser lo más musicales que podamos.

¿Cómo fue el proceso de composición de este disco? ¿Ambos construyen las piezas?

JP: En realidad, llevamos más o menos lo que tenía cada uno y fuimos armando, incluso reversionamos temas nuestros que ya están en discos nuestros. La idea es, en un cd próximo, hacer composiciones de cero. Ya pensando en eso. Fue como medio sorpresivo también todo, entonces con lo que había intentamos ser los más expiditívos y musicales que podemos.

¿Qué es lo que más te gusta de este formato con Nicolás Ibarburu?

JP: El tocar a dos guitarras es alucinante. El tocar con él también porque él es la música, cualquier cosa que el loco toca… y por suerte, él me hace las mismas devoluciones entonces estamos como en un lugar ahí de comunión. Para mí está bueno y hay mucho por explorar ahí.

La comodidad que sienten tanto en el estudio como a la hora de componer, o incluso en un ensayo, es la misma comodidad que transmiten en las presentaciones en vivo.

JP: Eso es lo que me parece que se da, la devolución de la gente fue esa: ‘che, qué orgánico todo lo que tocaron, qué relajado, qué musical’. Yo creo que el ‘en vivo’ es la posta, más allá de lo que se logre en un estudio.

¿Qué es lo que más disfrutás de las presentaciones en vivo?

JP: Todo. Hay un momento de ansiedad por ya querer estar arriba del escenario que es brutal y después el estar tocando, cuando te escuchás bien, cuando tenés un buen monitoreo. Acordate que es un disco acústico y requiere que nosotros nos escuchemos bien, es fundamental. No es para tocar en un bar donde la gente está comiendo. Entonces, creo que lo que más disfruto es el colocón que pegamos cuando sucede lo que nosotros necesitamos para que la música funcione más aún.

¿Qué considerás fundamental en un músico para que la presentación o el show funcione?

JP: Lo que considero fundamental es que el músico toque para la música y no esperando el resultado, y que pueda conectar con lo que tiene que conectar para que la música fluya. Vos fijate que cuando tocamos sucede una especie de magia y de alquimia, uno si logra estar conectado con la música, con lo que le llega a la gente, no importa el género que sea, la gente va a vibrar. Pero para eso hay que estar super colocado y no ponerse a pensar: ‘pa, no, esto me va a salir como el orto, esto va a estar bien, y va a venir gente o no va a venir gente, y no sé qué’, esas son las cosas que sacan al músico de lo más importante. He visto shows de Hugo Fattoruso con diez personas y he visto shows de Fattoruso con mil personas, y el loco siempre toca igual, con la misma entrega. Me parece que es por ahí, el tema es la entrega con lo que lo hagas y ser sincero y consecuente con lo que vos tenés para decir.